[ANÁLISIS DE CINE] ¿ESTARÉ DROGRADO? POR DAN ESPINOZA
¿Estaré drogrado?
Por Dan Espinoza
Según explica el mismo Alejandro Jodorowsky, el super objetivo de su película “Dune” es que el espectador se sintiera drogado por LSD sin haber consumido la droga, solo con ver el largometraje de 16 horas de duración. El documental, títulado “Jodorowsky´s Dune,” fue estrenado en el año 2013, donde el escritor y cineasta expone una gran idea de producción que, para cualquier casa productora, pareciese una locura real, y claro, la locura jamás fue financiada. ¿Con qué se drogó? Le preguntaban a Jodorowsky, antes de cerrarle la puerta a carcajadas.
¿Con qué se drogó? Es la típica pregunta para las ideas denominadas locas. Es una pregunta que arruina toda la idea, por cual sea que sea. Y, es una respuesta negativa, ante todo.
También es una pregunta que me lleva a recordar escenas impactantes e icónicas de películas, por ejemplo, recuerdan “Trainspotting” (1996), cuando el personaje de Ewan Mcgregor aka Mark Renton, vive una escena inolvidable cuando visita por urgencias “El peor retrete de Escocia” y caga unos supositorios que se había comido para drogarse. Ojo, que ya cagar en ese retrete es un acto de suma valentía, y drogarse con la primera sustancia que te pasa el dealer es ser adicto. Volvamos a la escena, imagínense meter la mano en ese WC, ahí chorreando mierda acumulada por años. Renton, en su máxima desesperación y también producto de los mismos efectos de los alucinógenos, por alguna razón, entra todo su cuerpo a este WC, sin importarle nada y se va nadando como una sirena hasta el fondo del retrete, llegando a un lugar parecido al fondo marino, donde encuentra los supositorios recién cagados. En la autoconciencia del equipo técnico dirigido por Danny Boyle en el año 1996, los encargados de generar está pieza icónica del cine lograron su objetivo totalmente. Y bueno, el resultado en mí como espectador, les puedo contar que esa escena me generó demasiado asco y asombro la primera vez que la vi. El asco es evidente: el lugar es un basurero; en mi mente huele horrible. Lo asombroso fue ver cómo el cine, a través de la pantalla y el sonido, me hacían interpretar aquel acto con semejante metáfora. ¿Estaré drogado como el personaje que veo y siento lo mismo que él? ¡Va!, tal vez sí.
Habrán visto: “Limittles, 2011” y “Lucy, 2014”, donde introducen una nueva droga que activa el porcentaje del cerebro que no utilizamos, desbloqueándolo. Sustancia que lleva a los personajes de Bradley Cooper y Scarlett Johansson a un proceso de desarrollo cerebral más allá de los limites humanos normales. Aquí, la ciencia ficción nos otorga super poderes con las drogas, pero como espectador no nos hacen sentir drogados.
Pues bien, no vengo hablarles sobre las drogas, ni con qué y cómo drogarse, sino que les hablaré de Hiro Murai, un director que es nativo del videoclip y cómo este ha evolucionado, realizado una carrera brillante que lo tiene metido en varias producciones de las series que hoy por hoy están arriba, títulos como “The Bear”, “Barry”, “Mr.Mrs Smith” y “Atlanta”. Murai, ha ido tramando una seguidilla de guiños que le ha permitido generar piezas extrovertidas, delirantes, entretenidas y espeluznantes. El director del videoclip “This is america” del artista Childish Gambino, el mismo vídeo que genero revuelvo mundial por el impacto de todo su contenido violento. Hiro Murai trabaja así, parecido al videoclip de Gambino recién nombrado, en el que todo está tranqui y, de repente, ¡pum!, la situación se vuelve horrible por cualquier motivo violento. Y es que, a través de las venas abiertas del New Weird, este director ha generado ruido y llamado completamente mi atención, contando historias que me han dejado perplejo, preguntándome ¿Estaré drogado, WTF?.
Videoclips musicales
Desde mi punto de vista, he considerado que el videoclip es un espacio donde habita el universo creado por varios artistas y visiones, por un lado está el artista musical y por otro lado el artistas visual. Fusionándose para dar como resultado un producto de variadas sensaciones audio y visuales. El director o realizador de la pieza visual tiene que encontrar un equilibrio entre los deseos del creador de la pieza musical, y así, coexistan siendo una pieza única.
Debe haber sucedido un montón de veces que buenas ideas y buenas duplas no llegan a puerto seguro, y es producto de no definir bien las ideas, también de no saber plantear los deseos objetivamente y, claro, el ego. Y hay casos que, por alguna razón del destino o por mera casualidad, hacen match a la primera, y que quizás, un día Donald Glover fue a un concierto de Dilated People en L.A. y que, entre tanta gente, se encontró con Hiro Murai. Quiero imaginar que comenzaron hablar sobre cine de terror en pleno show, después continuaron por Instagram enviándose memes y recomendándose perfiles artísticos, para luego ir de lleno a producir videoclips juntos. Glover pone la música y la plata, y Murai, dirige, no hay más.
Mirando, disfrutando y analizando los trabajos de este realizador, los cuales me han parecido particulares e ingeniosos, porque él altera la realidad a través de la ficción, también, mezcla todos los géneros y comienza a saltar entre el realismo mágico y terminando todo New Weird.
Pero ¿Qué es el “New Weird”?
El término New Weird, que podría traducirse como “nuevo raro” o “nueva extrañeza”, hace referencia a un subgénero que mezcla elementos de la fantasía, la ciencia ficción y el terror, pero con un enfoque particular: las historias comienzan en un mundo aparentemente normal y cotidiano, para luego transformarse progresivamente en algo inquietante, grotesco o profundamente extraño. Es ese tipo de narrativa que provoca incomodidad, asombro, repulsión o simplemente un "¿qué estoy viendo, estaré drogado?".
Este movimiento literario comenzó a tomar forma a comienzos de los años 2000 y, con 25 años relativamente joven, ha tenido una fuerte influencia en la narrativa contemporánea. En sus obras predominan ambientes sombríos, criaturas indefinibles, transgresiones corporales y una lógica que escapa a las normas convencionales de los géneros clásicos.
Con el paso del tiempo, el New Weird ha trascendido la literatura, llegando al cine y la televisión. Nuevos realizadores han comenzado a explorar este enfoque narrativo, adaptándolo a la pantalla a través de películas que, aunque se enmarcan en géneros como el terror o la ciencia ficción, rompen con las estructuras tradicionales para llevarnos hacia lo desconocido y extraño.
Este texto busca reflexionar sobre cómo un cineasta, desde diversos géneros, emprende un viaje de transformación narrativa que desemboca en lo más extraño, lo más weird. Un ejemplo claro de esto es la película The Substance, cuya experiencia audiovisual y temática deja en claro que estamos ante una obra representativa de esta corriente. Quienes la hayan visto, entenderán perfectamente a qué nos referimos.
Hiro Murai is a videoclip
Hiro Murai (40) es nacido en Japón, y a sus 9 años de vida su familia decide marcharse a Los Ángeles, Estados Unidos, lugar donde crece y estudia la carrera de cineasta. Sus inicios fueron como director de fotografía en diferentes videos musicales, lo que poco a poco le fue abriendo puertas para alcanzar a los “superartistas” de la industria gringa, tales como: Massive Atack, Baauer, Flying Lotus, Kendrick Lamar, David Guetta, The Shins, Queens of the Stone Age, Childish Gambino, entre otros. Hice este playlists para mostrarles lo diverso que han sido sus trabajos:
En entrevistas, Hiro Murai ha contado que la mayoría de sus trabajos están fielmente apegado a los sueños. Él, a través de un proceso, anota sus sueños de manera constante, argumentando que la vida que uno recrea en nuestras mentes al momento en que dormimos es idéntica a la realidad en la cual vivimos. Él, logra notar la diferencia cuando comienzan a pasar sucesos extraordinarios a lo cotidiano. Es en este punto donde el cineasta encuentra su estilo, su forma y su tiempo.
Mi videoclip favorito, y fue cómo llegué a Hiro Murai es “Queens Of the Stone Age – smooth Sailing”. El videoclip comienza con una junta de cierre de negocios en un restaurant asiático, lugar donde a los comensales un chef les cocinan ahí mismo en la mesa. Entre plano y plano se logra ver que los cinco sujetos que forman la reunión se tiran un par de palabras como para ajustar detalles y proceder a cerrar el trato. Entre miradas, el negocio es firmado y sellado, haciendo un brindis y otro, y otro, y otro. Los cinco ejecutivos, todos re en pedo, salen del lugar caminando estilo “Reservoir Dogs” y comienza la música. El equipo de realización, con una herramienta, anclan la cámara al personaje, de tal manera que la cámara percibe el movimiento del cuerpo, provocando que simule el vaivén del borracho, haciéndolo subjetivo y emborrachándonos. El ritmo es pegadizo y marcado con una batería que me sabe muy estilosa, acompañada de la guitarra y bajo, que provoca que los borrachos caminen con mucho estilo y se vean divertidos. Los cinco tipos caen a un bar karaoke donde continúan bebiendo y celebrando felices de la vida. Entre luces RGB saturadas, a momentos vemos a los personajes en un plano medio (con la cámara anclada) y contagian el pedo y la euforia de felicidad, y se puede ver de fondo cómo los otros cuatro personajes interactúan con el entorno: Cantan, bailan, se drogan y beben. Cada escena que continua va liberando a los personajes para dejarse llevar por sus propios instintos y emociones, golpeando, robando y molestando a los demás. Violentos y escurridizos causan el terror por donde pasan y cada vez caen más bajo aún. Uff, es un videazo. Transmite la locura de los personajes y como, cada vez en la historia dentro del vídeo, todo se puede poner más feo aun, llevando la pieza a un tono color Weird.
Con los vicios de la mano generando las violentas reacciones de los personajes y con la subjetividad suficiente que se puede traspasar el pedo a través de la pantalla y los parlantes. Sin querer serlo, somos el sexto integrante
Hiro Murai se muda a Atlanta:
Soy fan de la serie “Atlanta”, sobre todo porque tiene relación con el género musical Hip-Hop. La historia es la vida del Rapero Paperboy, interpretado por Brian Tyree Henry, el que la pega con un temazo y se vuelve “estrella” musical de rap. Acompañado su carrera, su primo Earn, interpretado por Donald Glover, quien la hace de manager y productor, y no puede faltar un súper amigo del rapero, Darius, papel interpretado por Lakeith Stanfield, quien le hace la segunda en todo al rapero. También participa del elenco protagónico Zazie Beetz como Vanessa, pareja de Earn. Juntos representan un conflicto amoroso y de madurez, lo que aterriza la serie en representar un rango etario de los treintañeros.
Así, el camino del talento es parecido a la vida de un futbolista sudamericano. Tienes que bancarte toda tu infancia entre la marginalidad hasta convertirse en parte de ella, vendiendo o consumiendo drogas. O pasar al estudio de grabación, los shows mundiales y forrarte de plata. Pero más allá de aquel camino parecido al del héroe, la serie aborda variadas temáticas socioculturales que hoy por hoy es necesario decirlas y atacarlas, como por ejemplo el racismo, la homofobia y el patriotismo libertario. Muchas veces, estás se exponen en situaciones con una verdad incómoda, grotesca e irreal, que te hacen preguntar ¿De verdad pasó esto en el capítulo?
Escribí un análisis más profundo sobre la serie en: https://revista24cuadros.com/wp-content/uploads/2023/01/24-cuadros-nc2b039-ok-final-1.pdf
Con la primera temporada lanzada en el año 2016, Hiro Murai y Childish Gambino se posicionan con una serie sólida entre las plataformas digitales sumando temporadas cada año desde su estreno y hasta la actualidad ya llevan cuatro. En la primera temporada resalta y llama la atención el episodio número siete: B.A.N.
El capítulo transcurre en el interior de un canal televisivo ficticio creado por la propia serie, el cual se presenta así mismo como un canal por y para afroamericanos. El mánager del artista Paperboy, Earn, logra conseguir un cupo dentro del panel en el programa nocturno “Montague”, dedicado a los debates. Esa noche, el programa trataría el tema del racismo y para ello es invitada una psicóloga, quien presenta su nuevo libro que habla sobre el tema racial. Dentro del programa, a través de un reportaje, exponen un caso sobre racismo. Un equipo periodístico en terreno presenta un nuevo síntoma degenerativo para el ser humano, titulado: Transracial. Una persona “blanca” en el cuerpo de un afroamericano.
El reportaje es un cago de risa, ya que el personaje supuestamente enfermo es tan solo una persona que no tiene identidad propia y se sustenta en el pensamiento “libertario”. En el reportaje, la persona que sufre esta “nueva enfermedad degenerativa” es sometida a una importantísima operación que lo devolverá a sus orígenes. Apareciendo en pantalla con tan solo el pelo teñido rubio, en el estudio, esto provoca carcajadas a Paperboy, quien se ríe comparándolo con un super saiyajin. Al ponerle el micrófono y darle el espacio para hablar libremente, el personaje “Transracial” comienza a disparar palabrotas contra los homosexuales y los afroamericanos, volviéndolo en un “supremacista blanco”, solo por tener el pelo rubio. Ya volviendo al estudio, Paperboy descubre que no le pagarán por participar del programa y que solo sirvió de vitrina para mostrarse y darse a conocer por televisión. Parte del mecanismo del marketing.
Si ves este episodio, pon mucha atención a la publicidad del programa televisivo.
Atlanta - Temporada 03, episodio 03 – The Old Man and the Tree (El viejo y el árbol)
Dirigido por Hiro Murai.
El episodio nombrado comienza con Darius, Earn, Paperboy y Vanessa caminando por las calles de Inglaterra rumbo a la casa de un magnate millonario que los invitó a una fiesta en su hogar. No entienden ¿por qué razón?, el GPS los envía a un lugar que, claramente no viviría una persona millonaria, porque es un barrio común y silvestre, con vecinos que se asustan cuándo ven a cuatro afroamericanos caminando juntos por fuera de sus casas.
Al llegar a la ubicación exacta, tocan una puerta que luce toda roñosa, aparece una señora y los cuatro personajes, totalmente descolocados por la situación. Earn, quien es el que produjo la junta, anonadado, le dice a la señora que ellos vienen a una fiesta de un productor que los invitó.
La cámara cruza el eje y se posiciona desde adentro del hogar, ahí nos muestra a los chicos a fuera, y como desde el interior del edificio baja las escaleras el productor que invitó al equipo de Paperboy. Este los recibe, los hace entrar y les pide que lo sigan. Ahí descubren que la casa es una fachada y que en el interior, muy al interior, hay una mansión de un magnate millonario.
Luego de subir dos pisos entre habitaciones y objetos de las personas que viven ahí, el equipo llega al tercer piso del departamento, donde atraviesan un portal que cambia todo su entorno, cruzando de una casa atorrante a una mansión que posee hasta su propio restaurant en su interior, un local de alto nivel donde los invitados pueden pedir lo que quieran y gratis.
Luego de cruzar el portal, se separan, porque cada uno tiene distinto propósito dentro capítulo rondando la mansión. Cada uno deambula por las locaciones internas del lugar donde hay varias personas invitadas, todas vestidas elegantemente, pero ninguna interactuando entre sí. Por la casa se pasean los sirvientes con copas de distintos brebajes y cosas para picar.
Me centraré solo en la historia de Paperboy, ya que, tiene que ver directamente con el título del episodio.
Paperboy
El rapero se encarga de ubicar al prestigioso dueño del lugar, un tal Fernando, para felicitarlo por su casa y agradecer la invitación. Al encontrarse y comenzar su dialogo, Paperboy le pregunta a Fernando si la marca de “Nando” (Restaurante prestigioso que estaba dentro de la mansión) pertenecía a su propiedad, el sujeto le responde diciendo que solamente es un alcance de nombres, y que a él solo le gusta ese restaurant, por ese motivo tiene uno propio, en su salón con todo el servicio activo.
Fernando, agradablemente, le muestra su casa a Paperboy, para dialogar y conocerse, llegando a un patio interno del edificio donde en su centro mantiene un árbol gigante, con un gran tronco y frondosas ramas que caen por el cuadro general, es tan alto el árbol que no le vemos la copa, a lo que deducimos que tiene muchos años de antigüedad.
Me pregunto ¿Por qué hay un árbol gigante en el interior de una casa, la que comienza desde el tercer piso?¿Raro no? Continuemos con el episodio.
Fernando, le comenta a Paperboy que es un árbol milenario que ha pasado por generaciones en su familia y es un icono demasiado importante para él. Paperboy, ya en confianza, se relaja y saca un porro del tamaño de un habano y lo intenta encender ahí mismo, en el patio. Fernando lo detiene y le pide que no lo haga porque el patio es libre de humo; él se encargará de llevarlo a un lugar donde pueda fumar libremente.
Juntos entran a un salón especial donde solo hay una mesa de poker con su crupiere, rodeada ya de dos tipos que apuestan. Fernando presenta a Paperboy a los dos viejos chotos instalados en la mesa, los dos nuevos invitados se ponen cómodos y se alistan para apostar. Directamente y sin preámbulos, le dicen al rapero que las apuestas comenzaban desde los 20,000 dólares. En la traducción a peso serían algo así de $18.211.600. Solo para que le repartan las cartas y puedas fumarte el porro sentado ahí, tranquilo, apostando.
Lo insólito es que el rapero, en plena gira por Europa, viaja con todo el dinero que ha ganado... guardado en su mochila. Sí, la misma que lleva puesta. Acto seguido, tras recibir la invitación de los 20 mil dólares, Paperboy no encuentra mejor forma de responder que vaciar su mochila sobre la mesa: miles de dólares en efectivo caen frente a todos.
—¿Así está bien? —pregunta, con total naturalidad.
Entre juego y juego, los participantes van narrando historias de sucesos enigmáticos, todos sin mucha importancia, hasta llegar a la historia de Fernando.
El dueño del lugar, el multi, mega, hyper millonario cuenta una historia en la que, estando en su casa de campo, lo visitó un espíritu de una persona negra, y ese espíritu lo eligió para tener contacto, y así, el fantasma le traspasó su ectoplasma, como bendiciéndolo.
Paperboy interrumpe la historia, dobla la apuesta y le pregunta a Fernando ironicamente si es que puede ver su ectoplasma, para luego mostrar su baraja, llevándolo a ganar la mano y exclamar burlescamente: “¿Puedes verme a mí? El fantasma acabó sobre ti y te baño de su ectoplasma”.
Fernando no responde, solo se queda en silencio, luego se levanta y se va de la mesa, sin pagar su derrota. El rapero anonadado, comienza a buscarlo por todo el lugar, porque Fernando le debía 40,000 dólares y no se iba a marchar sin recibir ese dinero.
Sube y baja por los recovecos del lugar, una muchacha que pasa corriendo le roba su gorro, lo que provoca más su ira. Entre tanto buscar, ubica por fin a Fernando en una habitación completamente de vidrio, donde en su interior se encuentra una cama y Fernando recostado en ella, dándole la espalda a Paperboy, haciéndose el dormido. El rapero enfurecido golpea el vidrio y lo re putea, sin recibir respuestas.
Quizás Fernando, pensó que Paperboy era otro espíritu que lo visitaba para entregarle su ectoplasma.
Sin más preámbulos, yo no sé cómo ni de dónde, pero aparece Paperboy con una motosierra en sus manos: Run, run, run. Y comienza a talar el árbol milenario.
Nosotros exclamamos- ¿Qué, cómo pasó esto?
En el episodio, Fernando, quien también reacciona igual que nosotros, mirando desde a la distancia semejante acto hacía su símbolo familiar, se activan las alarmas de emergencia y los cuatro personajes, todos re en una, tienen que salir huyendo del lugar, escapando, cruzando el portal, bajando por las escaleras y saliendo a la calle donde mágicamente ya los esperaba un auto, que además, tiene un conductor que te genera solo malas sensaciones con solo verlo interactuar en el episodio. Este le hace un guiño al rapero y le entrega el gorro robado por una chica que pasó corriendo y se largan del lugar. Fin.
Fin del viaje
Quizás no haga falta consumir nada para estar drogado. A veces, solo basta con una escena bien contada, un plano inesperado, una decisión absurda que rompe lo lógico. Hiro Murai lo sabe. Nos lleva al delirio desde lo cotidiano, sin pedir permiso, sin avisar. Y ahí estamos: confundidos, atrapados, maravillados.
Si el arte tiene ese poder hacernos sentir diferentes... entonces, sí: probablemente estemos drogados. Y qué bueno que así sea por cine.
BONNUS TRACK:



















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